
enero 20 2017
Hoy desperté con una sola misión, despedirme de Naucalpan por siempre. La mañana fue larga y pesada, quién pensaría que iba a ser tan difícil decir adiós. El reloj marcó las 14:30 y supe que había llegado el momento. Y no, nunca disfruté del famoso “viernes chilango”; sino que llegó el momento de despedirme de Don Germán y sus deliciosas carnitas.
Nunca pensé que llegaría a extrañar algo de aquel lejano lugar hasta que probé esa deliciosa quesadilla (sí, con queso) frita y rellena de surtida que alegra el corazón.
La Colonia Alce Blanco en Naucalpan tiene lo suyo, gente trabajadora, buenos tacos mañaneros, la mejor tienda de abarrotes que he conocido y a mi querido Don Germán exactamente en la esquina de la Calle 8 y la Calle D. Si algún día están cerca o tienen tiempo para darse el tiempo de viajar para probar algo muy rico no duden en ir.
