Querida Farmacia Internacional

Ciudad de México a 18 de Septiembre del 2017

Querida Farmacia Internacional:

Llevas un poco más de un año siendo parte importante de mi vida. Hace unos meses empecé a platicarle de ti a mi familia y amigos. Mis aventuras contigo, nuestros clientes, los grandes ratos y los malos también… de pronto dejé de hacerlo. Me sentaba a escribir y las palabras, como antes solían hacerlo, ya no corrían con el mismo ritmo. Supongo que nunca pensé que hablar de ti me iba a llevar a pensar tanto en mí misma. Platicarle a mis amigos de ti se convirtió en una auto exploración, una detallada búsqueda y esas, no son nada fáciles.

Nuestra relación comenzó repentinamente, sin que yo lo esperara. Muy pronto te volviste tan parte de mi que me costó trabajo diferenciar entre tu y yo. Quise dedicarte todo el esfuerzo y todo mi tiempo. Tomando en cuenta hasta el último detalle. Pensando tanto en el que dirán. Sentía que todos los ojos estaban en nosotros. Nada podía salir mal o todos nos juzgarían. Jamás podría permitirlo.

Me concentré tanto en que nuestra relación funcionara al día a día que lo convertí en una rutina. Lo mismo todos los días. Y no quiero decirte que la pasé mal, simplemente me dejé llevar, me envolví. Después hiciste algo que me confundió mucho. Me inundaste, me agotaste tratando de evitar que te hundieras. Después de eso me tuviste a oscuras durante una semana entera. Hubo días en los que de plano no me dejaste levantar la cortina, como si no quisieras que abrazáramos a la gente como lo hacemos siempre con tanto gusto. A pesar de todo, durante la serie de eventos desafortunados, nuestra familia y amigos se mantuvieron más cerca que nunca. Demostrándonos lo bien que funcionamos juntos. Y en uno de esos días que me senté a escribir de ti, lo entendí. Desperté.

Entendí por que permití que nos enrolláramos en esa rutina. Lo nuestro se volvió sobre mi y me asusté. Me dio miedo crecer contigo. Me concentré en llevarte de la mano día a día pero sin pensar en el futuro. Y lo grande que es para nosotros. Olvidé que somos más que tu y yo. Me dejé llevar por el miedo al cambio y al crecimiento. Y por eso me costaba escribir tanto sobre ti, me costaba entender esa rutina y entenderme a mi misma.

Querida Farmacia, rompamos esa rutina, ¡tomemos riesgos juntos! Sorprendamos a nuestros clientes amigos. Sigamos construyendo una familia enorme, un espacio cálido en el que la gente se siente bien. Siempre se ha tratado de eso. Por eso lo nuestro va más allá – estamos aquí por los demás. Para tratar de curar los malos ratos y aplaudir los buenos. Para crear una comunidad que se conoce y se apoya. Para eso estamos. Y por eso tenemos que seguir creciendo juntos.

Con cariño y admiración

 

 

Ps. Nos vemos al rato para el desayuno querida


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