El Tiempo

Por : Andrea Strobl 

Son las 10:20 de la noche y es lunes, estoy sentada en una taquería Califa, esperando una gloriosa costra de rajas como ninguna. El Califa es un lugar increíble, sería perfecto si no fuera porque se casaron con la idea errónea de hace muchos años, que tener música tipo lounge todos los días a todas horas es cool. Cada vez más confirmo que en la vida y en todo, cada detalle cuenta.

Mi día efectivo, productivo, lleva 16 horas y contando. Aunque el día ha sido largo y es obvio que estoy cansada, estoy mejor que nunca. Y no es la costra de rajas hablando… ni la gringa. Llevo varias semanas luchando contra la idea del tiempo y las consecuencias del mismo. Por si se preguntaban (me encanta creer que así es) no había dejado de escribir por falta de ideas, esas siempre están, simplemente siento que no tengo tiempo. Al menos eso pensaba, hasta hoy, el día más largo.

 

El tiempo en la cocina viene rodeado de amenazas:

¡Olvídate de tus manos! Uy, vas a engordar muchísimo. ¿Ya ni para tu novio tienes tiempo verdad? Vas a estar tan cansada que ni vas a querer cocinar fuera del trabajo. ¿Ya te despediste de tus pies?

 

Realmente me atormenté por semanas y estaba decidida en que se tendrían que hacer sacrificios duros si quiero seguir en este oficio. Hasta que me di cuenta, hoy, cansada, de que estoy satisfecha, de que un día de trabajo duro vale la pena y se siente bien. Me di cuenta de que la mejor manera de correr mi tiempo es encontrando el balance. Aunque los días pesados me hacen sentir satisfecha, no se puede vivir así. Debo de balancear mi tiempo para lograr sentirme satisfecha en todos los aspectos de mi vida. Y en eso estoy. No digo que de una semana a otra, pero al menos ya me estoy dando el tiempo para encontrarlo.

No quiero despedirme de mi esbelta figura, ni de mis bellas manos. Mucho menos quiero dejar de compartir tiempo con mi familia, mi pareja y mis amigos. La cocina y la comida no son una obligación sino una pasión.

10:59 y sigo sentada en la taquería ahora coqueteando con la idea de pedir un taxi. Estaba escribiendo sobre balance verdad? Creo que lo mejor después de dos tacos a esta hora será caminar. Tengo que aceptar que la música tipo lounge ayudó a que fluyeran las ideas, ay, ojalá haya sido la comida, si no que oso.

 

 

 

 


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